Muchas veces hablamos del niño interior, pero esta Luna llena nos invita a mirar al adulto interior. El adulto interior es la parte de nosotras que toma decisiones, organiza la vida, sostiene compromisos, pone límites, administra recursos, cuida el cuerpo, estructura el tiempo y responde ante la realidad. Sin un adulto interior sano, nuestros deseos se quedan flotando. Pero cuando el adulto interior está herido, puede convertirse en un tirano.