Manifestar: entre la intención, el cuerpo y el hacer
- Rose Nieves

- 2 jul 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 2 jul 2025

Siéntate. Hablemos.
Prepara tu espacio.Te voy a dejar aquí una receta de infusión para que te acompañe mientras lees esto. Como si estuviéramos compartiendo un ratito de vida.
Infusión para conectar:
1 taza de tu leche vegetal favorita: coco, avena o la que prefieras.
Unos pétalos de rosa secos (comestibles) o frescos del jardín.
Una pizca de cacao en polvo, o cacao ceremonial si tienes.
Endulza con miel, si lo deseas.
Calienta sin hervir, mezcla con intención, y bebe despacio.
Pincha el botón para sintonizar con la música:
“No esperes que las cosas cambien por sí solas. Tú eres el inicio del cambio. Tu silencio, tu claridad, tu intención: ahí comienza la transformación.” OSHO
Ya que llegamos al Cuarto Creciente Lunar, quiero hablarte de la Manifestación. En los últimos años hemos escuchado con más frecuencia la palabra manifestar. Para muchas personas, manifestar se traduce en encender una vela, decir una oración, hacer un ritual, escribir una lista de deseos, y luego soltar... esperar que el universo haga lo suyo.
Pero yo me he dado cuenta de algo que quiero compartirte desde el corazón: manifestar no es solo pedir y soltar, manifestar también es actuar.
Y soltar, no significa olvidar lo que deseamos. Soltar, desde mi mirada, es no crear ansiedad alrededor de ese deseo. Es confiar. Es estar en movimiento sin la obsesión de controlar el resultado.
Por ejemplo: Si tú estás manifestando un trabajo que te inspire, entonces también es momento de buscarlo, moverte, prepararte, tocar puertas.Si estás manifestando una relación más sana, o salir de una relación que duele, entonces también implica tomar decisiones reales, asumir la incomodidad del cambio, cortar con lo que ya no está alineado con tu bienestar.
Claro que el universo te acompaña. Pero necesita que hagas tu parte. Que camines en dirección a eso que anhelas. Que lo vibres. Que sostengas la certeza de que ese deseo tiene un propósito.
Este año, por ejemplo, yo me propuse darme una mejor calidad de vida. Estoy aceptando un nuevo ciclo vital con amor y presencia. ¿Qué hice? Comencé a meditar más, a escribir distinto. Ya no narro mi vida como en un diario largo; ahora escribo frases, canalizaciones, palabras clave que me recuerdan hacia dónde me estoy guiando.
Estoy cambiando hábitos. Estoy comiendo mejor; observando qué me cae bien, qué no. A qué horas ya mi cuerpo dice “basta”. Y eso es parte de manifestar también: escuchar el cuerpo. Porque no somos solo mente. Hay días en que el cuerpo está en un lugar, pero la mente quiere estar en otro.Y ahí toca reconciliar ambas.
El ciclo circadiano también es una manifestación de la vida misma en nosotrxs. Nos marca un ritmo. A veces lo pasamos por alto, pero es una brújula interna que nos avisa cuándo es momento de nutrirnos, de descansar, de accionar.
Y si te preguntaras:
¿Qué me está pidiendo mi alma en este momento?
Quizás descubras que manifestar no es hacer magia para que algo suceda, sino honrar lo que ya está en movimiento dentro de ti. Claro que en ocasiones se vale: la vela, el incienso, el sahumo, los rezos (esto que nunca falte). Pero lo que quiero que comprendas es que todo eso es solo una parte…El verdadero acto de fe es accionar.
Y ahí, sí: suéltalo... y confía.
Para llevarte en el corazón:
¿Y tú, qué estás manifestando hoy con intención y acción?
Food for thought.
Hasta el próximo Té, Rose.

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Wow. Justo y necesario.